En la historia de EL HOMBRE GANCHO, como en la del resto de los mortales, cobra vida la palabra casualidad para jugar a trazar un destino nunca antes diseñado, siempre imprevisible. Todo empieza cuando un puñado de músicos cordobeses se proponen la inocente idea de dar salida a instintos que sus componentes no podían satisfacer en las otras bandas en las que militaban, férreas en su lista de influencias. Tal suerte de formación paralela, con apetencias dispares, sedujo desde el primer día a cuantos se acercaban casi furtivamente a conocerla. Ajenos a las pasiones despertadas, sus componentes iban y venían en un alarde de indiferencia que contrastaba con su incipiente conexión con el público en cada nuevo concierto.
MAIKEL DE LARIVA
Maikel ha mostrado desde siempre una especial maestría con la guitarra, a bordo de los grupos cordobeses más insospechados. Pero ha sido en EL HOMBRE GANCHO dónde su personalidad ha dado un giro radical y su creatividad como letrista ha visto la luz desbordante. La vida pasa por sus canciones tal y como es, y él la canta con cierto gesto de arrabal y un buena dosis de descaro, detalle que también trasluce su trabajo con las seis cuerdas.
JOSÉ GARCÍA GARCÍA
Ha sido a lo largo de los años el alma y cerebro de un buen puñado de bandas cordobesas que en algunas ocasiones quedaron a un paso del gran salto. Luchador incansable su llegada a EL HOMBRE GANCHO inyectó imaginación y nuevos aires en los arreglos del grupo, cerrando tiempos de inestabilidad en la banda, que se consolidó como cuarteto. A partir de ahí EL HOMBRE GANCHO comenzó a destilar con maestría su actual elixir sonoro. Guitarrista versátil y arriesgado supone el contrapunto a los géneros clásicos con lo que la banda se deja tentar, a los que introduce innovadores sonidos.
JUAN GAMERO PEÑA
Procedente de la localidad cordobesa de La Rambla, es el más joven del grupo, lo que no le ha impedido atesorar una larga e intensa experiencia como bajista ya que comenzó a subirse al escenario con muy pocos años. En ese camino ha dejado su impronta en una larga lista de grupos de su comarca y de la propia capital. Reclamado habitualmente por bandas de los géneros más diversos, en ese constante y enriquecedor trasiego ha ido consolidando unas maneras de tocar elegantes pero no por ello menos contundentes.
RAFAEL ROMERO RODRÍGUEZ
Muchas han sido las formaciones cordobesas que han tenido la suerte de contar con él en alguna ocasión para conceder fuerza a los repertorios más insospechados. Su forma de tocar la batería conecta de forma directa con el ambiente provocador y no falto de chulería que reviste a alguna de las canciones de EL HOMBRE GANCHO. Y es que Fali vive el rock con orgullo desde hace años y darle a los palos de forma profesional ha sido desde siempre su meta.
El cuarteto cordobés ha adquirido la experiencia suficiente para saber que para llegar hay que seguir caminando y eliminar de sus canciones los lugares comunes. Pasaron los tiempos de las comparaciones. Tenerte o no tenerte es, ni más ni menos, un ejemplo de lo que es una canción bien construida dentro de un estilo propio.
El Hombre Gancho, con la ayuda de Fernando Montesinos en la producción, ha endurecido el sonido, ha subido las guitarras, ha olvidado referencias de juventud y no ha hecho ascos a las programaciones. El resultado es un excelente disco de pop rock, algo que manejan bien en la ciudad sureña.
El Hombre Gancho siempre ha hecho buenas canciones, con cierto sentido artesanal, con textos muy cuidados. Tenerte o no tenerte añade además una producción exquisita. Tiempo habrá de descubrir Navegantes. La canción Tenerte o no tenerte abre la primera puerta como una magnífica tarjeta de presentación.
"Tenerte o no tenerte" es la canción que avanza "Navegantes", el tercer disco de El Hombre Gancho. No es mal avance. 'Tenerte o no tenerte' es un buen ejemplo de esta nueva entrega cuando han pasado tres años desde la publicación de su primer álbum. Desde entonces, Maikel, Faly, Juan y Pepe se han pateado los escenarios españoles en todas las direcciones. Algunas veces en buena compañía -por ejemplo, con Los Fabulosos Cadillacs-; otras, algo más solos. Tres años, tres discos y decenas de conciertos han hecho efecto sobre la música de El Hombre Gancho.
Fuente: click2music.es
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